Perfil detallado:
- Una persona con una intensidad intermedia de actuación en el nivel Autónomo comienza a desarrollar una percepción más aguda de sí misma y de lo que sucede en su interior.
- Con este patrón de comportamiento, {{nome}} comienza a diferenciar acciones y responsabilidades que requieren o no validación colectiva, es decir, acciones e intenciones con las que un grupo (en parte o en su totalidad) debe estar de acuerdo, de aquellas que no dependen de la aprobación de otras personas, reduciendo su expectativa de que las acciones de las personas con las que interactúa también estén sujetas a su aprobación. Todavía puede ser común cierta incomodidad al tomar el control del propio comportamiento en contra la opinión general, especialmente bajo presión o al percibir posibles riesgos, sin embargo, existe un fuerte deseo de actuar de forma independiente.
- En este momento, {{nome}} comienza a identificar su propia capacidad de acción individual y puede empezar a discrepar con otras personas de forma pacífica, dirigiendo lo que quiere, incluso algunas veces siente un nivel intermedio de malestar para realizar acciones imprevistas, pero reconociendo sus responsabilidades y lo que se debe hacer.
- En este punto, {{nome}} puede comenzar a observar promesas y compromisos buscando una gestión real de las expectativas, comprendiendo las posibilidades reales de su cumplimiento pero, aun así, siendo capaz de ceder al impulso de responsabilizar a otras personas de los resultados que no se lograron, asumiendo el liderazgo por tratar los temas de su interés, mismo que no reciba el soporte esperado.
- Comienza con una intensidad media en el nivel Autónomo, un poderoso reconocimiento de uno mismo, de sus capacidades y potencialidades, así como de sus debilidades y limitaciones. Al identificar estas características, {{nome}} se convierte en una persona más poderosa en su propia conducción, incluso mientras aprende a operar estos mecanismos recién descubiertos.
- Se entiende entonces, al alcanzar el nivel actual de {{nome}}, que lo/la único/a responsable de su propia felicidad es él/ella mismo/a y que puede crear escenarios con mejores condiciones para lograr los resultados que desea, solo depende de mejorar sus capacidades para identificar y gestionar las propias emociones y comportamientos, desarrollando conductas conscientes que sean más favorables a los resultados que se desean, aunque todavía tenga algunas dificultades para realizar esta conducción, cada vez se reconocen más su existencia y sus efectos.
- Aquí hay una identificación básica de los límites entre lo que le pertenece a uno y lo que está bajo la responsabilidad de otra persona, incluso si estos límites todavía se están trazando mejor. Empieza a crearse la capacidad en uno mismo de actuar independientemente y observar lo que no es su responsabilidad en una situación determinada.
- En este momento de su camino, sería muy indicado un soporte especializado para evolucionar su autonomía y, posiblemente, ya existan trabajos de autodesarrollo en acción en este nivel de percepción. ¡Ha llegado el momento de romper los límites que quedan y seguir para adelante!